La Serranía de Ronda, posee una riqueza natural incomparable. Sus paisajes románticos nos sorprenden en un laberinto de tortuosas carreteras. Aquí los acantilados y cuevas, donde ya los hombres prehistóricos dejaron su huella, prestan su escondite más secreto, entre rocas salvajes y valles verdes.

La ciudad de Ronda, centro económico, y cultural de esta comarca andaluza, fue cuna de toreros y bandoleros legendarios. Un profundo “tajo” de más de cien metros de profundidad separa la Ronda Nueva, con su monumental Plaza de Toros, parques y paseos, de la Ronda Antigua, con sus numerosos palacios, iglesias y minaretes, encerrados tras las puertas árabes y renacentistas de la antigua muralla.